... que la conservación a ultranza de las selvas no es una manera viable de preservarlas. En ellas ha vivido desde siempre la humanidad, y actualmente unos 200 millones de personas residen en las selvas de todo el mundo. En América Latina, la gran mayoría de los habitantes de la selva vive en situación de pobreza y sin acceso al conocimiento necesario para un manejo sostenible del ecosistema, mientras que el bosque es sometido a una presión sin precedentes por el mercado de la madera para extraer sus recursos. 

Creemos que quienes viven en las selvas tienen derecho a vivir dignamente de sus recursos pero, a la vez, deben tener los medios para asumir la responsabilidad en su preservación. Actualmente en todo el mundo existen varias iniciativas importantes para proteger el bosque tropical, sin embargo ninguna de estas iniciativas puede ser una fórmula perfecta pues abordan una materia novedosa, en un escenario muy cambiante y necesariamente son perfectibles. Nosotros, por supuesto, tampoco promovemos una fórmula perfecta, pero creemos que el mejor camino consiste en adoptar un largo proceso de aprendizaje por parte de todos los actores implicados en el uso y conservación del ecosistema y en el bienestar de sus pobladores.

Creemos que, de la misma manera que no podemos ser indiferentes a la devastación y deterioro de los bosques tropicales, pues cada año se pierde o se degrada una superficie del tamaño de Bélgica, tampoco podemos dejar de observar la importancia de garantizar el desarrollo de los pobladores de esos bosques, su exclusión y pobreza representa una gran pérdida de culturas y modos de ver la vida.

Creemos en la importancia de encontrar un equilibrio entre el derecho a la vida de todas las especies animales y vegetales y el derecho al bienestar de los habitantes humanos de las selvas, por medio de la práctica de proyectos productivos sustentables guiados por la permacultura y el comercio justo.

Creemos que se deben acelerar las medidas para aminorar el cambio climático - ya irreversible-, entre las cuales se incluye la preservación del bosque tropical, pues las estimaciones indican que los países no han hecho lo suficiente para alcanzar la metas sobre emisiones de CO2 a la atmósfera, que aún están por arriba de los objetivos fijados (14% más). China es desde 2009 el primer país generador de CO2, y representa ahora el 29% del total, frente al 16% de EE UU, el 11% de la UE, el 6% de India, el 5% de Rusia y el 4% de Japón, según un informe publicado en agosto de 2012 por el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea. 

El promedio de emisiones de CO2 per cápita de la Unión Europea es de 7,2, mientras en América Latina es de 2,9. Ya que nuestra  manera de producir y consumir sigue siendo la principal causa de emisiones de CO2 a la atmósfera, creemos que los ciudadanos de los países desarrollados deben interesarse en las medidas para regenerar y preservar los bosques tropicales, como uno de los medios posibles para garantizar las condiciones de vida en el planeta.

Creemos que es justo que, en alianza con los pobladores de las selvas, los ciudadanos del mundo desarrollado hagan esfuerzos directos para mantener la salud del ecosistema para un beneficio mutuo y global.